domingo, 3 de mayo de 2015

Mama. Solo quería abrazarte...




Como no podía ser de otra manera, en el mes de la mujer, tengo para una mujer muy importante en mi vida estos recuerdos:

Eran ya las 10 de la noche y había sonado el timbre que como todas las noches y a la misma hora, hacía sonar el Bedel, lo que indicaba que todos los chicos (seminaristas) debían estar acostados en sus respectivas camas y en silencio en los dormitorios.

Aunque ya llevaba más de dos meses interno en aquel Seminario, Angelito, no se había adaptado ni a las clases ni a los días de visita. Éstas, eran cortas los domingos y muy tristes cuando se marchaba su madre y él se quedaba meditando e intentando alargar los recuerdos de aquella hora de domingo.

Si todas las noches, se acostaba para dormir después de sus oraciones, esa noche, le resultaba difícil. No era una noche cualquiera, era La Noche.

Era Noviembre y hasta Enero no cumplía los 10 años, era un niño todavía, muy retraído y como dirían hoy , “con mucha vida interior.”

Esa noche, la había preparado mentalmente, había tomado una gran decisión, iba a escapar del seminario mientras los demás dormían e iría a casa de sus padres que se encontraban en la misma ciudad y a unos 5 kilómetros del Colegio Seminario, donde se encontraba en régimen de interno.

Aunque la decisión la había tomado esa misma tarde, durante el rezo del rosario, que entonces, se hacia paseando por el campo de deportes, ya eran varias semanas que por distintas razones no había podido ver a su madre……..

Entre oración y oración, paseaba por el campo de deportes, con los brazos recogidos y las palmas de las manos juntas en señal de oración. Angelito, repasaba cada uno de los momentos que deberá vivir, una vez tomada la decisión de salir por la noche, saltar el muro y seguir a la carrera hasta llegar a casa de sus padres.

Angelito, tenía amigos, como José Manuel, pero era una decisión personal la que había tomado y no quería perjudicar a sus amigos y menos, que éstos le quitaran la idea de la cabeza.

Tanto la merienda, como la cena no fue de su agrado, se encontraba muy nervioso y esto le restó el apetito.

Conforme llegaba la hora del “silencio”, las 10 de la noche, Angelito sentía como le latía el corazón con un ritmo diferente, hasta parecía que le retumbaba el sonido en los oídos, como unos golpes de martillos contra un yunque. De no ser tan retraído, alguien lo habría notado y quizá el plan no lo habría llevado a cabo.

Habrían pasado unos 40 minutos desde el timbrazo (silencio) u orden de acostarse, e incluso, habían pasado tanto el Bedel como los sacerdotes encargados de cada curso escolar, que comprobaban que los alumnos estaban dormidos y a modo de recuento, estaban todos.

Una hora después, todo estaba a oscuras y además en silencio. Claro, si no tenemos en cuenta los ronquidos de Ginesín, un chico muy majo de Cartagena y que dormía en la cama de al lado.

Aún pasaron aproximadamente 30 minutos más y Angelito, muy nervioso, daba vueltas y vueltas a lo que pretendía hacer, e incluso tuvo dudas…y hasta pensó dejarlo para otro día.

Era entonces, en esos momentos de debilidad cuando, una fuerza muy grande que le salía desde dentro, desde el corazón, le daba fuerzas para llevar a cabo esas decisiones que de antemano había tomado.

LA HUIDA



Lo había visto una y otra vez, casi treinta veces, en la película de François Truffaut , “Los 400 golpes”, ya que se había proyectado en el Seminario en tantas otras ocasiones. En ella, el protagonista de la película francesa, de aproximadamente la edad de Angelito, cogía la almohada y la tapaba con la manta y la colcha y así simulaba el cuerpo de un niño acostado y tapado. Y así lo hizo, pensó que nadie le echaría en falta, sólo faltaba cruzar cerca de la portería donde se encontraría el Bedel.

Mientras en la película, el protagonista huía de aquel internado (reformatorio), no un Seminario, y su meta era llegar hasta ver el mar…….para Angelito, su meta era llegar a casa y ver a su madre.

Antes, cruzó despacio el dormitorio, como se había acostado con la ropa de la calle puesta, no tendría que hacer ruido de taquillas.

De repente, se paró cerca de la portería, había una luz tenue, la que le servía al Bedel para leer y a la vez no le molestaba si se daba alguna cabezada “reparadora”. Angelito, no apreciaba ningún movimiento, sólo escuchaba de fondo la radio encendida de la portería. Aguardó unos minutos que se les hicieron muy largos y demasiados calurosos, ya que de los nervios no paraba de sudar.

Mientras esperaba, tuvo otro momento de debilidad, pensó “si me pillan me echan del Seminario y en casa me castigarán y mis padres nunca me lo perdonaran”…

Pero siempre, salía esa fuerza interior que le apoyaba y empujaba a seguir. En eso, que observó como el Bedel salía de la portería y se dirigía hacia las escaleras que le llevaban a la primera planta.

Gracias a Dios!, murmuró Angelito y hasta se santiguó, ese era el gran momento. Por lo tanto, corrió de puntillas para no hacer ruido y cruzó el hall y la portería y salió del edificio. Sin dejar de correr saltó para encaramarse al muro y de primeras resbaló y cayó al suelo, sólo eran unos rasguños de nada.

Se volvió a levantar y esta vez con más carrera y decisión, consiguió con su salto encaramarse al muro que bordeaba el recinto y una vez arriba, se descolgó por el otro lado que daba a la calle.

CAMINO DE CASA

La ciudad estaba tranquila, hacía una noche fría propia del otoño del interior levantino y había poca gente por las calles, eran más de las 11 de la noche y eran los años 60. Tampoco era una hora punta, aunque para Angelito, que sólo miraba hacia el frente y con paso ligero, la gente o el tráfico, parecía que no les importara o no iban con él.

En su marcha, sólo veía pasar por sus costados, escaparates, coches, árboles del paseo, algún motociclista, peatones…………..como cuando miraba a través de las ventanillas de un coche y veía pasar todo ello por un lado u otro, eso pensaba el.

Al fondo se vislumbraba el Parque Jardín de Floridablanca, con los árboles muy altos y, frondosos y a la vez muy oscuros. Había pocas luces y éstas eran de poca potencia. En otras ocasiones, habría pasado un poco de miedo. Aún así, cruzó el parque en menos de cinco minutos y al salir vio al frente la farola de luz amarilla, que tan bien conocía, que indicaba donde estaba la calle donde se encontraba su casa con sus padres... su madre.


EN CASA




Angelito había entrado en la calle donde se encontraba su casa e iba caminando y aminorando la marcha, conforme se acercaba a casa, las piernas le temblaban, le entraban dudas, se le secaba la boca y hasta empezaba a tener miedo.

Era la hora de la verdad, estaba frente a casa y pensó que se le caía todo encima. Su padre, Don Justo, le echaría la gran bronca y probablemente le “calentarían” el culo con algunos azotes…

Fueron tres minutos muy largos frente a la puerta de casa y por fin, decidió aporrear la puerta con los nudillos de la mano derecha, porque el timbre no funcionaba.

“Quien es?”, se oyó una voz grave desde dentro de la casa, era la voz de su padre, era pasada la media noche y estarían acostados, pensó Angelito.

Se volvió a escuchar y esta vez más fuerte y cercana a la puerta “Quién es?”

Apenas le salía la voz y entre cortado, Angelito, dijo varias veces,” soy yo, Angelito, Papá, soy yo Angelito”.

Se abrió la puerta y ahí estaban sus padres. Don Justo con el gesto fruncido, preguntó, “ Qué ha pasado? ¿Qué haces aquí?

Entonces, Angelito se lanzó a los brazos de su madre y se puso a llorar. El padre, lo separó y lo llevó a un dormitorio y le volvió a preguntar, ¿ Por qué estás aquí? ¿Qué te ha pasado?

Angelito, entre lloros iba explicándose con la dificultad propia de la emoción y con ese nudo que tenía en la garganta que apenas le permitía hablar..

“Papá, hoy he saltado la tapia del Seminario porque quería venir a casa”, pudo decir Angelito.
“Tú estás loco?”, decía con gran enfado el padre, y lo zarandeó a la vez que le decía “¿No te dás cuenta que tendrás una falta y puedes suspender y perder la beca?”. El padre, Don Justo, estaba indignado y profería palabras ininteligibles y en voz alta, mientras iba de un lado para otro. De verdad estaba indignado con la actitud de su hijo menor.

Mientras, la madre, mirando a su hijo con una mirada más tranquila y con voz pausada, le preguntó…Angelito, ¿Por qué has hecho esto?

El niño, la miró, rompió a llorar y lanzándose al cuello de su madre y mientras la besaba en las mejillas humedecidas por sus propias lágrimas, le decía…

“Por esto, mamá, por esto, sólo quería abrazarte mamá, lo demás no me importa”.

viernes, 1 de mayo de 2015

El terremoto de Nepal, pone de luto El Tibet y a… Google!!


El terremoto de Nepal también ha causado víctimas mortales y cuantiosos daños materiales en El Tíbet, que es una región autónoma ocupada por la República Popular China, situada en el Asia Central, con capital en Lhasa. En el Tíbet se encuentra la montaña más alta del mundo, el monte Everest (8848 msnm), haciendo frontera con Nepal. Y no ha escapado de sus catastróficas consecuencias que ha dejado este pueblo de luto… y también a Google.

El terremoto de magnitud 7,8 del pasado sábado no solo impactó la capital de Nepal, Katmandú, también alcanzó la India, Bangladés, Tíbet, Pakistán; y provocó una avalancha en las laderas del monte Everest.


Las autoridades chinas han comenzado a evacuar a los 6.000 habitantes de una pequeña ciudad del Tíbet fronteriza con Nepal, Zham, por el riesgo de avalanchas tras el terremoto que sacudió el pasado sábado el país del Himalaya, según informó hoy la agencia oficial Xinhua.

El sismo ha causado algo más de 5.489 muertos y más de 10.000 heridos en Nepal, según los últimos recuentos, mientras que en el Tíbet las autoridades mantienen la cifra de 25 fallecidos y aumentan las de heridos y daños materiales en cada recuento.

Según los últimas datos divulgados por el diario digital, Xinhua, esta madrugada, 797 personas sufrieron heridas en el Tíbet, más del doble de las que se conocían el miércoles, cuando la cifra era de 383. 

Además, casi 52.500 personas se han visto desplazadas por esta catástrofe que ha derrumbado más de 2.500 viviendas y ha dañado cerca de 26.000, así como 85 templos tibetanos. 

Las autoridades tibetanas calculan que hay 300.000 afectados en esta región autónoma de China que abarca toda la frontera del gigante asiático con Nepal. 
Entre los sitios más afectados se encuentra la localidad de Zham, que permaneció aislada entre el sábado y el martes y cuyos habitantes empezaron a ser evacuados este miércoles. 

Unas 2.000 personas ya han sido rescatas y se están instalando campamentos provisionales en ciudades vecinas para alojar a los demás residentes, que podrían permanecer durante más de un año lejos de sus casas, mientras se reparan los daños causados por el terremoto, según Xinhua. 

Y hasta un ejecutivo de Google.

En el momento en que se produjo el terremoto, también se encontraban en ese municipio numerosos turistas extranjeros, puesto que se trata de un importante paso fronterizo entre China y Nepal. Muchos de ellos, alpinistas que pretendían acometer el Everest.

Un ejecutivo de Google está entre los 22 fallecidos en el monte Everest, tras la avalancha que se registró tras el terremoto de 7.8 grados Richter que devastó Nepal.

Dan Fredinburg, era responsable del área de privacidad en Google, y habría sufrido una severa lesión en la cabeza, de acuerdo con lo publicado en la red social Instagram hecha por su hermana Megan.

"Desgraciadamente, hemos perdido a uno de los nuestros. Dan Fredinburg, miembro desde hace mucho del equipo de Privacidad, estaba en Nepal con otros tres googlers, escalando el monte Everest. Ha fallecido. Los otros tres que estaban con él están a salvo y estamos trabajando para traerlos a casa deprisa", ha asegurado en un comunicado del director de Privacidad de Google, en Mountain View (California). 

Fredinburg y sus compañeros se encontraba en el Everest dentro de una expedición de la empresa de aventura Jagged Globe, y uno de sus proyectos en la empresa era llevar Street View, la aplicación que permite entrar en los mapas y ver las casas desde la calle, al monte Everest.

De momento, solo se podrán ver las imágenes de esta catástrofe.


 Google ha puesto un buscador de desaparecidos.




Google ha puesto a disposición de los usuarios un buscador para compartir y divulgar información sobre los desaparecidos por el terremoto de Nepal que hasta el momento ha dejado en torno a 876 fallecidos, según fuentes oficiales.

Person Finder permite introducir información sobre afectados con nombre y apellidos que posteriormente pueden ser usados como términos de búsqueda.

Un portavoz policial, Kamal Singh Bam, ha explicado a la cadena británica BBC que, además de los 876 fallecidos ya confirmados, hay más de 1.700 personas heridas.

Por otra parte, un portavoz del Ministerio de Turismo nepalí, Gyanendra Shrestha, ha informado a la agencia Reuters de que una avalancha ha sepultado parte del campo base del Everest. Al menos ocho personas han perdido la vida, aunque  el balance, que incluiría a turistas extranjeros, podría aumentar.

Y mientras llegan las ayudas internacionales, cae la nieve.



La nieve seguirá cayendo en la región autónoma china del Tíbet hasta mañana lunes, lo cual agregará dificultades al trabajo de rescate allí tras un fuerte terremoto.

Un pronóstico emitido por el Centro Meteorológico Nacional (CMN) indicó que la nevada y las tormentas ya han azotado partes de la región tibetana en la jornada de hoy, mientras que se prevén más nieve y chubascos para mañana.

Cuatro equipos médicos enviados por el Comando de la Región Militar del Tíbet (TMAC, en sus siglas inglesas) a las zonas afectadas por el terremoto en la Región Autónoma del Tíbet, en el suroeste de China, han tratado a más de 200 pacientes desde su llegada ayer lunes, según el propio comando.

Los equipos, con un personal de más de 120 profesionales, han entregado medicamentos y distribuido información sobre la prevención de enfermedades infecciosas.

Al menos 25 personas murieron y 117 resultaron heridas en el Tíbet a causa del terremoto ocurrido el pasado sábado, que afectó sobre todo al vecino Nepal.

“La mies es mucha, los obreros pocos”. Apoyemos las campañas a favor de ayudas a Nepal y zonas desbastadas.